El colegio manda el PDF de fútbol, inglés y robótica. Uno lo apunta. El otro ve 90 euros al mes y un entrenamiento el viernes que es “su” tarde. En custodia compartida, el menor no pide dos equipos. Pide un horario que no le haga elegir bando.
En 2025, la custodia compartida se otorgó en el 50,8 % de los divorcios de parejas con hijos (INE). Más niños viven dos casas. Las extraescolares cruzan ambas.
Las extraescolares en custodia compartida no las “gana” quien tiene esa semana. Entran en la patria potestad conjunta (artículo 156 del Código Civil): las dos firmas, no solo la guarda. El gasto suele ser extraordinario, no comida del día. Si no hay acuerdo, paga quien insiste y no puede recortar las visitas del otro. Anotad horario, cuota y tickets en el Calendario y el Control de Gastos de MiTribuApp. No uséis al niño de cartero.
La guarda dice con quién duerme. La extraescolar toca formación, tiempo y dinero. Por eso la decisión corresponde a ambos progenitores, da igual quién tenga esa tarde.
Un entrenamiento de 45 minutos en el patio del cole es cotidiano. Un club federado, un campamento de verano o tres extraescolares a la semana, no. Ahí hace falta pacto escrito.
Si hay orden de protección, manda esa resolución. No improviséis un “pásalo al campo el viernes”.
Salvo que el convenio las metiera ya en la pensión, las extraescolares nuevas suelen tratarse como gasto extraordinario. Se pagan aparte, a menudo 50/50, o según el porcentaje del convenio.
Pactad antes de apuntar:
No adelantéis 180 euros “porque ya te lo paso”. Foto del recibo. El Control de Gastos deja rastro. Si uno se niega a un club caro, el otro no lo impone “porque toca mi viernes”. O se baja el plan, o asume el extra en solitario, sin convertirlo en un cargo contra la pensión de alimentos.
Las que ya existían al firmar el convenio sí entran, de forma habitual, en el cálculo de la pensión. Las que nacen después, se pactan otra vez.
Solo está obligado a pagar quien quiere la actividad. Y esa actividad no puede impedir las visitas del que no está de acuerdo, según el criterio habitual en extraescolares.
Excepciones frecuentes: refuerzo escolar pedido por el tutor, o una actividad recomendada por un médico (natación por una lesión de espalda). Ahí el juez suele ver necesidad, no capricho.
Si el desacuerdo se enquista, el cauce es el incidente del artículo 156 del Código Civil: el juez elige. No el grupo de WhatsApp. Si hay acuerdo y uno deja de pagar, primero un requerimiento por escrito; después, si hace falta, el incidente de gasto extraordinario (art. 776.4 LEC).
El entrenamiento del viernes a las 18:00 no “pertenece” a quien tiene ese fin de semana. Pertenece al niño. Si el otro progenitor recoge a las 17:30, o movéis el entrenamiento, o pactáis un recado de 40 minutos. Tres extraescolares en una casa y cero en la otra desequilibran la semana.
Anotad día, hora, dirección y quién lleva en el Calendario. El parking del polideportivo funciona. Un mensaje con fecha, hora y sitio basta. El WhatsApp de siempre se pierde entre stickers.
No pidáis al niño: “dile a tu madre que este trimestre el inglés me toca a mí”. Él no es el cartero.
Las extraescolares en custodia compartida no son un premio de la semana. Son tiempo del menor. Pactad actividad, techo de gasto y quién conduce. Él pide fútbol. Vosotros, un criterio.
Si os ayuda tener fechas, avisos y tickets en un solo sitio, MiTribuApp está en App Store y en Google Play.