A las siete de la mañana el termómetro marca 38,2. El cole cierra. El intercambio es a las 17:30. Uno quiere “dejarlo en casa mía hasta que baje”. El otro ya ha pedido el día. En custodia compartida, un niño enfermo no es un premio de la semana. Es un menor que necesita descanso, medicación y dos adultos que no peleen en el pasillo.
En 2025, la custodia compartida se otorgó en el 50,8 % de los divorcios de parejas con hijos (INE). Más niños viven dos casas. La fiebre también.
Un niño enfermo en custodia compartida se queda, de entrada, con quien tiene la guarda ese día. Una gripe leve no suspende el régimen. Si el intercambio cae en pleno pico de fiebre, se puede recoger en el domicilio a la misma hora que se habría recogido en el cole, según criterio habitual en familia. Si la cosa es más seria (ingreso, alta fiebre, contagio claro), esperad a que esté mejor y permitid visita en esa casa. La salud entra en la patria potestad conjunta (artículo 156 del Código Civil): avisad, compartid el parte y no recortéis días “porque yo lo he cuidado”. Anotad fiebre, cita y quién se queda en el Calendario de MiTribuApp. Los tickets de farmacia, si los pactáis, van al Control de Gastos.
La guarda dice con quién duerme. La fiebre no cambia el convenio por WhatsApp. Quien tiene al menor ese día asume el pediatra, el ibuprofeno y el parte para el cole, salvo pacto escrito o una urgencia que no da tiempo a discutir.
La información médica no es de “tu semana”. El otro progenitor tiene derecho a saber diagnóstico, medicación y si hay cita. Eso no abre un intercambio extra. La comunicación entre casas va de padres a padres.
No uses al niño de cartero: “dile a tu padre que no vengas, que estás malo”. Un mensaje con hora, temperatura y qué habéis dado basta.
Una otitis o un catarro no anulan el viernes. El menor no “se queda” en la casa que más convenza al adulto. El derecho de estar con ambos le pertenece a él, no a quien pide el día en el trabajo.
Si el cole cierra y tocaba recoger a la salida, se puede recoger en el domicilio a la misma hora. Si la enfermedad es relevante, esperad. El otro puede ir a esa vivienda a verlo. No es visita extra de premio. Es contacto.
No hay un derecho automático a “recuperar” los días que se pierden por enfermedad. Los tribunales tratan esas estancias como tiempo del menor, no como un saldo de horas del adulto, según análisis de compensación de visitas. Si uno se niega al intercambio sin parte ni foto del termómetro, el otro puede dejar rastro escrito. El grupo de WhatsApp no sustituye al convenio.
Un puente o unas vacaciones de Navidad no cambian la regla: si está malo, se cumple el periodo salvo pacto o criterio médico claro.
Avisad en cuanto haya fiebre, no a las 16:55. Foto del termómetro, nombre del fármaco, dosis y hora. Si hay pediatra, el otro tiene derecho a ir o, como mínimo, a la copia del informe. La patria potestad conjunta cubre decisiones de salud relevantes: una operación, un ingreso, un tratamiento largo. Un paracetamol de 250 mg, no.
Los medicamentos habituales entran, de forma habitual, en lo cotidiano de cada casa, como la comida. Un antibiótico caro o una prueba privada se parecen más a un gasto extraordinario. Pactad antes de pagar 180 euros “porque ya te lo paso”. Foto del ticket. El Control de Gastos deja rastro. No recortes la pensión de alimentos por tu cuenta porque “esta semana lo he cuidado yo”.
Si hay orden de protección, manda esa resolución. No improviséis un “pásalo a mi casa, que yo lo cuido mejor”.
Anotad en el Calendario: hora de la fiebre, cita, quién se queda y a qué hora se retoma el intercambio. Un mensaje con fecha, temperatura y sitio basta.
Un niño enfermo en custodia compartida no es un empate entre adultos. Es un menor con fiebre. Quien tiene ese día cuida. El otro se entera. El intercambio se mueve solo si el cuerpo lo pide, no si el calendario laboral de uno de los dos lo pide.
Si os ayuda tener avisos, citas y tickets en un solo sitio, MiTribuApp está en App Store y en Google Play.