Llega el primer trimestre y el tutor manda un correo a “la familia”. En custodia compartida, esa palabra no cabe en un solo buzón. Hay dos casas, dos teléfonos y, a veces, un progenitor que se entera de la nota o de la reunión porque el niño lo cuenta en el coche.
En 2024, la custodia compartida se otorgó en el 49,7 % de los divorcios con hijos menores (INE). El colegio sigue funcionando como si hubiera un único domicilio. Toca organizarlo vosotros.
Las tutorías en el colegio con custodia compartida no son un privilegio de quien “tiene la semana”. Ambos tenéis patria potestad conjunta (artículo 156 del Código Civil), salvo suspensión judicial. Pedid al centro dos correos, dos teléfonos y copia de boletines. Quien asiste a la tutoría informa al otro el mismo día, por escrito, sin usar al menor de mensajero. Las decisiones relevantes (cambio de centro, repetición, evaluación psicopedagógica) no se cierran en un pasillo. Anotad fechas y avisos en el Calendario de MiTribuApp.
La guarda decide con quién duerme el niño esa noche. La patria potestad decide sobre educación, salud y residencia. El artículo 156 del Código Civil dice que se ejerce de forma conjunta, o por uno con el consentimiento expreso o tácito del otro, y valida lo urgente o lo que va “conforme al uso social”.
Eso, en el colegio, se traduce así:
Muchas instrucciones autonómicas recuerdan que, con patria potestad compartida, el centro debe comunicar a ambos. En Canarias, por ejemplo, cuando la custodia es compartida la comunicación va a los dos progenitores. Otras comunidades dicen lo mismo con otras palabras. El colegio no “elige” a un interlocutor porque uno viva más cerca.
Si hay orden de protección o patria potestad suspendida, el centro se rige por esa resolución. Llévala. No improviséis.
El primer día de curso, o antes, un correo conjunto (o dos iguales) al tutor y a secretaría:
No asumas que “ya está en el expediente”. Secretarías cambian, plataformas se caducan, un hermano mayor deja de ser el contacto. Revisa en septiembre.
Si el centro se niega a informar a uno de los dos, pide por escrito el motivo. Con patria potestad intacta, esa negativa no se sostiene. Documenta. El niño no tiene que “pedir permiso al tutor para que papá se entere”.
No hay un artículo que reserve la silla al progenitor de esa semana. Lo razonable:
No convirtáis la tutoría en un juicio sobre el otro hogar. El tutor no es mediador de vuestra ruptura. Preguntad por el niño: sueño, amigos, deberes, si llega distinto según la casa. Si llega distinto, el dato sirve para ajustar rutinas, no para ganar un punto.
Con 6 años, el menor no “elige” a quién invitar. Con 12 o más, muchos centros le preguntan si quiere estar un rato. Escuchadle. No le pidáis que os defienda.
El derecho a la información no se cumple si el boletín se queda en un cajón.
Manda, el mismo día:
Usa un canal único. El WhatsApp de siempre se pierde entre stickers. Un mensaje claro, o el historial de MiTribuApp, deja rastro si más adelante hay discusión.
No pidas al niño: “dile a tu madre que ha suspendido mates”. Él no es el cartero.
El conflicto típico de septiembre no es la ley. Es la agenda que se queda en la otra casa el lunes.
Pactad tres reglas simples:
Si uno “libera” de deberes “porque le toca a él descansar”, el otro no puede compensarlo el martes. El colegio no distingue hogares. El niño, sí: nota el desorden.
Para material y libros, encaja esto con vuestra guía de gastos extraordinarios y con lo que ya publicamos sobre vuelta al cole. La tutoría no es el sitio para pelear el ticket de la mochila.
El tutor puede recomendar repetición, cambio de itinerario, evaluación o extraescolares de refuerzo. Eso toca patria potestad.
El progenitor que convive puede firmar lo cotidiano (excursión del museo, autorización de fotos de clase si el centro lo pide por rutina). Un cambio de centro, un itinerario de ESO o una evaluación psicopedagógica piden acuerdo. Si no lo hay, no adelantes la matrícula “porque toca mi semana”. El cambio de domicilio y de colegio tiene su propio cauce.
Si el menor enferma el día de la tutoría o de un examen, aplicad el mismo criterio que en enfermedad y custodia compartida: avisa, no improvises un cambio de casa por el pasillo del centro.
MiTribuApp no sustituye al centro ni al juez. Sirve para que la cita del martes, el parte y el gasto de la calculadora no vivan en tres hilos distintos.
En custodia compartida, el colegio es territorio común. Pedid información duplicada, id a las tutorías como adultos y dejad el recado fuera de la mochila del niño. Él tiene que hacer los deberes. Vosotros, el papeleo.
Si os ayuda tener citas, avisos y gastos en un solo sitio, MiTribuApp está en App Store y en Google Play.
Este artículo es informativo y no sustituye el consejo de un abogado de familia sobre tu caso.